sábado, 22 de junio de 2013 | By: Unknown

La mujer que me gusta

Hay Escrituras muy conocidas, sobre las que se predica con frecuencia, se escriben libros o se hacen dedicatorias en las tarjetas. Pero hay una sobre la cual nunca he oído predicar excepto, tal vez, el Día de las Madres. También la he visto en tarjetas para… ¡el Día de las Madres! Hace tiempo, un hermano me la “dedicó” en una nota, lo que me dejó perpleja. ¿Qué tengo yo que ver con la mujer descrita en Prov. 31:10-31?
Pasé meses pensando en el asunto, hasta que encontré un libro llamado Mujer Segura de Sí Misma (Joyce Meyer, Ed. Casa Creación, 2007), con un capítulo dedicado sólo a esa Escritura. Lo primero que noté fue que el capítulo no se titulaba “La mujer que debemos imitar” ni “La mujer maravilla”, sino “La mujer que no me gustaba”. No sé qué piensas tú, hermana, pero a mí me incomodaba muchísimo compararme con semejante modelo, aunque nunca me atreví a decir: “¡Detesto esa Escritura! ¿Por qué tuvieron que ponerla en mi Biblia?”. El estudio de la Sra. Meyer me quitó un peso de la conciencia y, al mismo tiempo, me ayudó a descubrir cómo puedo aplicar esa enseñanza a mi vida.

Descubrí que puedo ser una mujer:
• que vale más que una joya (v. 10). Aunque la Escritura habla de una esposa, yo como soltera puedo llegar a ser virtuosa, sabia y estimada por quienes me conocen.
• digna de confianza (vv. 11-12), gracias a su carácter íntegro y honesto. Sin importar lo que otros hagan, yo puedo tomar la iniciativa de hacer lo correcto, porque vivo para agradar a Dios cada día de mi vida.
• que disfruta su trabajo (v. 13), cumple sus tareas con buen ánimo, sin quejarse y sin pereza.
• que va en busca de alimento (vv. 14-15) y no se conforma con lo que tiene a la mano. Mi compromiso es nutrir mi relación con Dios, encomendarle mis proyectos, planificar y prepararme para enfrentar los retos cotidianos.
• que medita antes de tomar decisiones (v. 16). Me reta el equilibrio entre prudencia y audacia de esta mujer: no compra el campo sin haberlo evaluado, pero enseguida invierte para hacerlo producir más.
• preparada física, mental y espiritualmente (vv. 17-18). Busca fortaleza para emprender su trabajo hasta verlo realizado, disfruta la recompensa de su labor y no se desanima en los tiempos difíciles.
• productiva y emprendedora (vv. 19 y 24), que aprovecha sus habilidades, sus recursos y su tiempo.
• que da generosamente al necesitado (v.20). No sólo produce para el bienestar de su casa, también es sensible hacia los que no tienen y comparte su prosperidad.
• previsiva, que no teme al futuro (vv. 21 y 25). Pone su confianza en Dios y se prepara bien, dos actitudes fundamentales para ser una mujer segura de sí misma.
• que satisface sus necesidades (v. 22). La mujer virtuosa da lo mejor a los demás, pero también a sí misma. No se niega a disfrutar las bendiciones que recibe. ¡Gratitud es saber tomar lo bueno que Dios pone a nuestro alcance!
• que da buena fama a su esposo (v. 23). Como soltera, quizás no parezca que este versículo sea para mí, pero muchas de nosotras luchamos con la tentación de criticar a los hombres, socavar su autoridad o competir con ellos. El esposo de esta mujer se sabe respetado dentro y fuera de su casa, y yo no tengo que esperar a casarme para respetar a los hombres a mi alrededor.
• que habla con amor y sabiduría (v. 26). No es arrogante y, así como comparte el fruto de sus negocios, también es generosa con los tesoros de su corazón.
• responsable (v. 27). ¿Qué más se puede decir?
• reconocida por sus proezas, cuyas acciones hablan por ella (vv. 28, 29 y 31). Me alegra saber que Dios me ama por el simple hecho de ser su hija, pero también es grato saber que, cuando me esfuerzo en hacer el bien, Él se asegura de que yo reciba cierta dosis de ánimo y elogios.
• temerosa de Dios (v. 30), que no pone su confianza en su apariencia. Me impresiona que después de 20 versículos elogiando los talentos de esta mujer, se llega a la conclusión de que merece alabanza por honrar al Señor. De todas las cualidades de nuestra amiga, la mayor de todas es su devoción.
¿Te gusta esa mujer? La Biblia no nos dice su nombre, pero por fe sé que, con la ayuda de Dios, puedo ser esa mujer virtuosa. Me encanta pensar que mi hermano quiso decir algo así:
“Mujer como Magdiela no es fácil hallarla,
¡vale más que las piedras preciosas!”.

La mujer ejemplar es el diseño de Dios para cada una de nosotras. Ámala, prepárate para vivir como ella, seas soltera o casada, y confía en que el Señor te dará lo necesario para poner tu nombre en la línea. Voy a estar orando para que así sea y espero que hagas lo mismo por mí. Estoy convencida de que:
“Mujeres buenas hay muchas,
pero tú eres la mejor de todas”

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